Las 3 formas de perder

A ver… creo que hay tres (3) formas de decir “perdí”, o de perder, en todo caso. La primera manera me la enseñó mi abuela materna. Recuerdo con detalle el inicio de ese día porque no hicimos la habitual lectura de la Biblia, sentadas una al lado de la otra, en la ancha escalera de piedras. Me gustaba leer con ella e imaginar lo que leíamos… Lo que más recuerdo es ese sentimiento de que algo iba a pasar; de que no estaban las cosas del todo bien, ni en su sitio; como si ya lo hubiese visto venir… Con mis 6 años de edad, había intuído un extraño nosequé revelador que hablaba sobre el noble ejercicio de perder. Más adelante, entendí cuál es el peso de rendirse y tomar elecciones al respecto; pero eso fue anterior a mi segundo descubrimiento; donde quien tuvo el turno de perder fue mi padre. Dio tantas cosas por perdidas, que él mismo se extravió. Y desde entonces, parecemos reencontrarnos de a poco en el inexplicable y enorme amor que nos guardamos. Ésta segunda forma no deseo desarrollarla más por escrito. De hecho, no quisiera escribir al detalle sobre ninguna de las tres. Digamos que ahora reflexiono en un mismo punto. Puro ejercicio… La tercera, y última vía que conozco, fue la más dura de descubrir; la más cobarde… atormentada. Mi mamá dijo “perdí” y entrengó sus fichas. No la vimos más, ni supimos de ella. Digamos que la derrotaron… aún descubro si habrá sido su mejor momento para abandonar la batalla… es que en todos lados exiten problemas con la selección del tiempo. Yo, por ejemplo, sostengo algunos conflictos. Aquí reconozco que en momentos he afirmado que “perdí”, pero no entregué mi premio a tiempo o decidí no hacerlo. Creo que el problema radica en que me he construído valiente, dispuesta, competente… para la vida; para jugar; no lo sé. Pero sospecho que fue justo hoy cuando me cansé de las máscaras; de buscar gasolina en países que nada saben de petróleo. No quiero ganar. No quiero perder. Deseo estar en el mismo sitio de hace 7 años, con la misma pijama y la música de entonces sonando en la radio. Capaz lo que realmente buscaría es lograr trasladarme; hasta allá… perderme en ese sito; no aquí; donde ya ni encuentro las ganas de rendirme.